Alarmante, aterrador, horripilante, todos los superlativos son válidos para expresar rechazo hacia la muerte de Víctor Erarte.
Es doloroso constatar el estado de violencia que se vive en Santiago, cada día tenemos la constancia por medio de hechos de sangre que consternan a la población.
Toda muerte violenta cusa repulsión, igualmente la de personas no públicas que cuando se trata de un personaje como Víctor Erarte.
«Con la ayuda de Dios vamos a dar con los responsables»:
Un alto mando policial ha dicho estas palabras que pueden verse en dos vertientes, primero, es conmovedor que un alto oficial recurra al nombre de Dios, segundo, quisiéramos no obstante, que además de la ayuda del Altísimo, la policía despliegue toda su “artillería”, para descubrir la verdad.
Todo el país está siendo víctima de una violencia desenfrenada que no se detiene ni siquiera en las puertas del hogar, Víctor Erarte fue encontrado muerto en su propia casa y esto causa miedo.
No se trata solo de cuidarse y no transitar por determinados lugares o no acudir a lugares definidos como peligrosos, es que ya no estamos seguros ni detrás de la puerta cerrada de nuestra casa.
Es preocupante y hay que poner al servicio del país, acciones contundentes que lleven tranquilidad a la familia, ya basta de improvisar planes a la ligera que de antemano se conoce no servirán de nada.
Estamos perdiendo vidas útiles y necesarias para el país, con el asesinato de Víctor Erarte perdemos a un trabajador en más de una vertiente de la cultura, no solo un destacado coreógrafo y folclorista, sino también a un maquillista de estrellas, el carnaval pierde a su más destacado artífice.
Estas y más cualidades adornaban a este santiaguero al que dieron una muerte horrible que hace más dolorosa si cabe, la triste noticia.
Doblemente angustiosa la partida a destiempo de un gran ciudadano, que deja como legado una historia de vida sencilla y elocuente, historia que habla de humildad y dedicación a una sociedad que precisamente necesita del trabajo de su gente.
Pocas veces honramos en vida a quien lo merece, sin embargo esta vez cabe mencionar, que Erarte recibió en vida la satisfacción de ser incluido en el programa de murales implementado por el Ayuntamiento de Santiago bajo el mandato de Abel Martínez, el mural con su figura permanecerá en una calle cerca del parque Fernando Valerio, lugar vecino a su nacimiento.
Este homicidio desata la animadversión de Santiago y me atrevo a afirmar que de todo el país pues se trata de una persona que desarrollaba su trabajo a nivel nacional.
Ojalá que como suele suceder, no sólo sean reacciones momentáneas que en pocos días irán a descansar al fondo de una gaveta, ojalá que el expediente de esta muerte se mantenga abierto sobre el despacho de la policía y que se actúe eficazmente contra los ejecutores.







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