Miuris (Nurys) Rivas
Periódicos dominicanos publican una noticia alarmante:
“En los primeros dos meses de este año en República Dominicana se notificaron 532 muertes por enfermedades y eventos bajo vigilancia especial, de estas 486 corresponden a infantiles y 35 a muertes maternas”.
Estadística que en pleno siglo XXI, nos coloca en el peor atraso.
Dentro del cambio prometido por el actual gobierno, se presumía que la salud estaría en primer orden.
Es primordial que termine el horror de ver morir mujeres recién paridas y niños recién nacidos.
En nuestro país se anuncia diariamente el gasto de miles de millones en determinadas obras, quien me lea estará de acuerdo en que lo primero a salvaguardar es la vida.
Proteger la salud de la gente debe ser prioritario, la construcción o arreglos millonarios necesarios también, en segundo término, no antes que la vida.
Es conmovedor saber que en los dos primeros meses de este año, 35 mujeres antes, durante o después del parto, han perdido la vida en diferentes hospitales, en la capital y diversas provincias.
Sería interesante conocer los pormenores de estas muertes, en un tiempo llamado moderno donde la mujer, acude a centros hospitalarios, diferente al pasado en que las mujeres parían en las casas con la ayuda de una comadrona y no morían.
En cuanto a las muertes infantiles, se citan unas 486, de las cuales unos murieron en los primeros 27 días de nacidos.
La causa de la muerte infantil según los medios, ha sido leptopirosis, tétanos y meningococcemia.
Leptopirosis: Enfermedad que se contagia principalmente a través de la orina de animales infectados, no se contagia de persona a persona.
En hospitales con el debido protocolo de higiene, deben estar descartadas las tres causantes denunciadas, aunque existen denuncias de que algunos hospitales nuestros carecen de profilaxis.
Toda mujer gestante debería estar vacunada contra el tétanos, inoculación que cubre al feto, ¿Estas mujeres no reciben dicha vacuna en hospitales públicos?
Morir por tétanos era común antes, es lamentable constatar que un país tan adelantado en tecnologías, vehículos de grandes marcas y últimos modelos, en lo que a salud respecta, siga en el siglo pasado.
Es lógico preguntarse como puede infectarse un recién nacido de leptopirosis, en un hospital, donde deben cumplirse todas las condiciones de higiene.
Si solo puede contagiarse por medio del contacto de la orina de ratones y otros animales, cabe preguntarse ¿hay ratones en los hospitales dominicanos?
Infectarse en los barrios por el hacinamiento, es inhumano pero en nuestras circunstancias, es tristemente lógico, lo que parece inexplicable es la muerte por leptopirosis de recién nacidos en plenos hospitales, a menos que no se admita que las ratas pululan entre las cunas.
Causa pena escribir este artículo y que sea leído fuera del país, mi sensibilidad no obstante, no me permite pasar por alto la noticia sin tocar el tema.







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