Miuris (Nurys) Rivas
Este titular batió récord en opiniones la semana pasada.
Lo dijo en un programa de televisión el presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes.
¿De que galaxia viene este caballero con unos alegatos que se caen ante la realidad que vive en el país con respecto al alto costo de la vida?
Muy discutibles las explicaciones ofrecidas por este gurú de la economía, que en contra de los lamentos de los dominicanos, asegura que la inflación afecta más a los ricos que a los pobres.
Señor presidente de la federación de comerciantes, empiece por pensar que la mayoría de trabajadores dominicanos, los del sector público por ejemplo, devengan unos sueldos muy bajos, esta gente vive al día entre los gastos indispensables a los que hay que sumar los altos costos de los alimentos.
La canasta, que no es canasta nada, son unas fundas donde falta de todo, no se trata de un lujo, es la necesidad diaria de comer, condición de la que nadie puede escapar.
Me parece una burla o en su defecto, una locura que este señor afirme tal desatino y veo con muy buenos ojos, la sarta de anatemas que les han imputado. Buenísimo que los llamados “foreros” de las noticias hayan descargado sobre él, toda su impotencia al respecto de los precios de la comida.
“Los rubros agrícolas que se producen en el país no tuvieron efectos inflacionarios”, afirmó entre otras cosas igualmente ilógicas.
¿Qué es la tayota? ¿Un mineral o una carne exótica? Los dominicanos conocemos con este nombre a una verdura que es parte de nuestra dieta, siempre ha sido una humilde acompañante del arroz y habichuelas, en cualquiera de las maneras que desde nuestras abuelas, se las ingeniaban para hacer con algo tan simple como la tayota, un bocado exquisito.
Me han confirmado que la humilde tayota, ha llegado a venderse a 25 pesos la unidad, no voy a detallar precios, sin embargo se me hace difícil leer unas declaraciones de este tipo y no refutarlas.
A lo mejor este señor tiene conocimientos económicos, quiero decir, en cuanto a lo que es la economía como ciencia, de los cuales tanto el pueblo como yo carecemos, en dicho caso, debería explicar sus razones ya que sus palabras en lugar de aclarar, oscurecen y confunden despertando la irritación de los lectores.
“Cuando los periodistas entrevistan a la gente en las calles, las personas se quejan, con razón, porque cuando van a comprar un galón de aceite que antes le costaba 350 pesos y ahora le cuesta 600 pesos, tienen que desesperarse”.
Sin palabras, solo en el aceite, un alza de 250 pesos.








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