Miuris (Nurys) Rivas
Sevilla, España
Puede que ella cargue sobre su espalda una historia de acoso y que su vida de niña y adolescente le dejara secuelas negativas, nada de ello sin embargo, es justificación para sus actuaciones alienantes, ojalá tuviera suficiente fuerza para reorientar su vida, convirtiendo esas experiencias en acicate para un cambio positivo.
Que pena que un ser humano se degrade a tal extremos buscando fama y/o ganar un dinero que dada la naturaleza de lo que se ofrece a cambio, es un billete falso.
Y que error que se confunda la palabra urbano cuyo significado es según la Real Academia Española, “todo lo perteneciente o relativo a una ciudad”, se ha desvirtuado calificando de urbano a este género tristemente famoso que debería desaparecer si queremos rescatar lo que queda de valores en la familia, porque con pocas excepciones, las composiciones del género urbano, son una degeneración.
Tokischa, la misma que blasfemó un santuario en un pueblo de La Vega, no solo en denigra al género, sino también al país, ya que adonde va, deja una marca negativa y se habla de la dominicana fulana de tal.
No le basta difundir su verbo nocivo en nuestra geografía, sino que fuera del país, marca terreno queriendo sobresalir en base a frases vulgares, como lo hizo hace poco en la entrega de unos premios artísticos en EEUU.
La susodicha tiene abierta otra polémica, esta vez unida a un “cantante” colombiano, ambos protagonizaron un video con el título “Perra”, donde entre palabras y gestos, hacen gala de vulgaridades que rayan en la violencia no solo de raza, sino de género y sobre todo de humanidad.
Sancionado por YouTube, el video ha sido objeto de denuncias públicas y legales por la justicia en Colombia:
El video titulado «Perra» recibió numerosas críticas que incluyen las de Martha Lucía Ramírez, vicepresidenta de Colombia.
En una carta abierta, la vicepresidenta y canciller se refirió al contenido de la “canción” (las comillas son mías, porque no llamaría canción a un ensayo vulgar musicalizado) y afirmó que «tiene directas y abiertas expresiones sexistas, machistas y misóginas que vulneran los derechos de las mujeres».
¿Y nosotros que? De que manera se penarán las frecuentes faltas a la moral de esta seudo cantante, cuantas voces se levantarán condenando tan procaz vocabulario y actitud.
No debería perder mi tiempo escribiendo este artículo, habiendo tantos temas importantes que merecen ser debatidos, no obstante como dominicana, como mujer y madre de dos mujeres, mi condición se rebela y necesariamente estallo de alguna manera ante semejante fenómeno de la naturaleza.
Ella sin embargo, seguirá contando con el favor del morbo de muchísima gente incapaz de decir esta boca es mía disfrutando con sus perrerías, nunca mejor dicho.
Perrerías no es un término de esta articulista, alude a la seudo “canción”, titulada así por sus protagonistas.
¡Que pena!







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