Miuris (Nurys) Rivas
Sevilla, España
La líneas encerradas en comillas, son titulares de Reloj Informativo, quien lea todas estas noticias publicadas no hace un mes ni dos, sino casos recientes, sentirá una justificada tribulación.
Ante toda esta delincuencia y violencia no solo policial o callejera, sino a nivel del hogar, es más que suficiente para darnos cuenta de que el país necesita cambios urgentes.
Lean los titulares y luego analicen la opinión externada por esta servidora, algunos coincidirán en la idea de que, años atrás, cuando nos enterábamos de este tipo de sucesos, preguntábamos en que sitio del mundo habían pasado, en la actualidad es el pan nuestro de cada día y puede pasar en cualquier hogar dominicano, en nuestras calles, etcétera.
¿Que ha sucedido para que se efectúe un cambio tan radical a nivel de hogares y de nuestra gente?
Nunca nos cansaremos de decir que hace falta educación, formación en adultos y niños, que se entienda que la violencia no es la solución, al contrario.
TITULARES:
“Recluso toma de rehén a una doctora en Dajabón.”
“Joven mató a su padrastro: balazos en discusión por invitar a una persona gay a la casa.”
“Hombre retira dinero de Caribe Tours, policías lo apresan, y no aparecen ni él ni el dinero.”
“Apresan hombre que procreó dos niños con sus hijas en San Cristóbal.”
“Matan joven a tiros desde vehículo en marcha en Montecristi.”
“Hombre mata a otro de martillazo por poner basura en el frente de su casa.”
“Mujer baila dembow luego de apu-ña-lar a otra.”
Se puso en práctica “Mi País Seguro”, dijimos que con ello no se frenaría la delincuencia, está claro que esa y cualquier otra estrategia no es suficiente para detener una violencia que escapa del control de las autoridades.
Hace poco, como medida de solución, se nombró a un nuevo director general de la Policía Nacional, siempre hemos objetado que la violencia y delincuencia que azota al país, no es solamente asunto de cambiar o nombrar jefes policiales.
Hay que leer a diario la prensa dominicana para darse cuenta de que estamos ante un problema mucho más complicado y es que debe hacerse una labor profunda a nivel nacional y empezar a reconsiderar los sistemas educativos.
La tarea no se reduce a pedir justicia por las muertes ocasionadas por policías o por cualquiera que dada la escasa protección de que disponemos, encuentra un terreno fácil para ejercer tareas facinerosas quedando impunes la mayoría de las veces. La violencia imposibilita la paz familiar.
Hay que admitir que habitamos una selva, la mayor parte de los dominicanos están tras una fachada, en una parte atrás que se esconde porque abochorna a la imagen bonita de un país del que se publicita entre otros absurdos, que se han rebasado los niveles de pobreza.
Lo dolorosamente cierto es que en este país hay mucha gente pasando hambre porque no tiene trabajo, son males que acrecentados por la pandemia han hecho estragos en una sociedad carcomida por la desesperanza.
No se trata solo de hablar de la delincuencia, castigar a los culpables si, revisar a la policía también, pero hay mucho más por hacer, se necesita educación, porque una familia carente de valores, caerá fácil en vicios que les dañe y por consiguiente se refleje en el extenso mundo que constituye la clase no solo pobre, sino desprovista de orientación y protección, circunstancias imprescindibles para desarrollar una correcta conducta humana.







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