Simone Machado
- BBC News Brasil
Fanática de las extensiones de pestañas desde hace casi un año, la enfermera brasileña Valéria Campos nunca imaginó que podría desarrollar algún tipo de alergia al realizar el procedimiento.
Sin embargo, cuatro meses después de hacer el mantenimiento de estos hilos postizos -cuando volvió al salón para ponerse solo las pestañas que se le habían caído con el paso del tiempo- notó que algo andaba mal.
La enfermera relata que tres horas después del procedimiento, sus párpados comenzaron a enrojecerse, hincharse y doler.
«La profesional utilizó los mismos materiales a los que yo ya estaba acostumbrada. Pero con el paso de las horas, el ojo se me hinchaba y me dolía cada vez más», recuerda Valéria.
Como era sábado por la noche, tuvo que esperar hasta la mañana siguiente para volver al salón a quitarse las pestañas postizas.











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