Miuris (Nurys) Rivas
Sevilla, España
A pesar de sus reacciones, los opositores del cambio, no pueden negar que Luis Abinader, es un presidente cuya moral y honestidad, están hasta el momento, fuera de dudas.
El Partido Revolucionario Moderno, exhibe ese logro que al menos, los principales partidos antagonistas, no están en igualdad de condiciones para refutar.
La opinión sin embargo, parece empezar a nivelarse en el aspecto de la reelección, ya que el presidente Abinader dejó entrever que no está negado a ella: “Dentro de año y medio evaluaremos esa probabilidad”.
La respuesta del mandatario sobre un tema discutido y tan echado en cara a expresidentes aferrados al poder, puede corresponder a una decisión que está siendo meditada.
La silla presidencial parece estar dotada de un material capaz de cambiar la mente de quienes llegan por cuatro años que casi siempre quieren prolongar.
Aún desconocemos si el actual presidente será la excepción, sus palabras dan pie para empezar a dudar de que, pasados 18 meses, no se anunciará su intento reeleccionario.
Me gustó la sinceridad de Abinader: “Yo no voy a venir aquí, como muchas veces se hace, a jugar a una hipocresía de que yo no voy a una reelección”.
Está en su derecho y sin duda, cuando pase el compás de espera, o mucho antes, empezarán a llover peticiones para que el presidente tome en cuenta un segundo período de gobierno.
No haré gala de humildad diciendo que no soy nadie para pedir o impedir la reelección del presidente, porque como dominicana me asiste el derecho para ambas cosas.
Me atrevo a aconsejar a nuestro presidente, que mientras transcurran los 18 meses, piense en la gente, hay tres renglones básicos, comida, salud, y educación, puede parecer sencillo, pero sin ellos no existe paz ni se puede vivir.
Si los dominicanos empiezan a vivir positivamente el cambio prometido, serán ellos mismos los que pedirán la continuidad del presidente.
Es fácil, ¿o quizás no? tendría que sentarme en la “silla” para experimentar la sensación que parece cambiar a los hombres que la han ocupado, Presidente Abinader, ¿usted sería capaz de invitarme a gobernar por una hora o dos?
Eso sí, con absoluta libertad para firmar decretos irrevocables, como parte de la gente que ha padecido situaciones conflictivas ocasionadas por la desigualdad de los sistemas que nos han gobernado, estoy facultada para romper el anillo y remediar injusticias, dando al dominicano aquello que nos ha faltado.
Con más de 20 años de experiencia puntualizando lo medianamente correcto, lo que necesita arreglo y lo injusto, me declaro apta para administrar el poder desde mi sentir más humano.
Presidente Abinader, le dejo el reto, si llega a “cuajar”, por si mismo será un cambio que marcará a su gobierno de manera original.
Finalizada la prueba, creo que mereceré el tratamiento de expresidenta, siendo una de las ventajas de dicha categoría, que tendré derecho a exigir un sueldo mensual como tal.
Diga que si presidente, cámbieme la vida.











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